Blusa Miguela


 

Miguela es una de esas camisas que al llevarla todo el mundo te pregunta por ella. Con cuello mao, recorrido por un precioso encaje de motivos vegetales que sigue también por la botonadura.

Su patrón es voluminoso, imponente. Delante cuenta con tres jaretas a cada lado, y en la parte posterior, una tabla central sale desde la nuca. A eso se añaden unas mangas tremendamente señoriales, tanto por su volumen como por sus puños en flor abierta, que repiten el encaje de cuello y botonadura.

Y si no era suficientemente especial, en el frontal derecho encontrarás las iniciales de su afortunada dueña anterior, “M.E”.

Cuando dimos con ella, el frontal estaba cubierto de motas amarillas causadas por la humedad. Hemos conseguido sacar la mayoría de ellas, aunque queda la sombra de alguna esas manchas rebeldes. El resto está en perfecto estado.

Largo desde la parte alta del hombre hasta el dobladillo inferior: 57 cm. Ancho de lado a lado a la altura del pecho: 59 cm.

Altura de la modelo: 162 cm.

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Las prendas que te proponemos tienen un mínimo de 70 u 80 años, algunas incluso ya han superado la centena. Todos ellos provienen de la Mallorca rural, de aquellos ajuares que alguien bordó con primor hace años, para después caer en el olvido de un baúl. Son todas prendas sencillas hechas a mano, blancas en su mayoría, pero con pequeños detalles, como bordados, que las hacen verdaderamente especiales. Quizá encuentres dos camisas parecidas, pero ninguna absolutamente igual. Varias de ellas llevan incluso las iniciales o el nombre de pila de la que fuera su propietaria.

Hemos pasado horas buscando en el interior de la isla, de mercado en mercado de antigüedades, de casa en casa, las camisas y camisones más bonitos que puedas ver jamás. De hilo de algodón antiguo o lino, tejidos duraderos, transpirables y súper frescos, ideales para convertirlos en uniformes de verano.

Todas las prendas que vas a encontrar aquí han pasado un verdadero proceso de restauración. Primero, por las manos de una experta bordadora, que ha arreglado los desperfectos sufridos con el paso del tiempo. Queremos que esas vainicas, realces y cadenetas luzcan casi como el primer día. Y después, varios procesos de lavado para retirar manchas rebeldes, como de óxido o de humedad. Aun así, ten en cuenta que es posible que en algunas piezas te encuentres con algún hilo suelto, algún antiguo remiendo o con una minúscula mancha que no quiso salir (te lo avisaremos, descuida). Pero esto no tiene porqué ser algo malo, sino parte de la historia que tiene tras de sí.

Te aseguramos que nada te hará sentir tan única como llevar una prenda como ésta, e imaginarte quién la cosió para ella -y ahora para ti-, dónde vivió, cuál fue su historia, o si, mejor aún, quizá la llevó puesta en algún momento importante de su vida. Pura magia.

CUIDADOS

Estos vestidos han sobrevivido hasta hoy gracias a que el hilo con el que han sido fabricados es muy resistente por lo que no necesitas de un programa extra delicado para lavarlos. Pero sí te recomendamos no lavarlas a más de 30 grados, no utilizar suavizante y un centrifugado medio.

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